El árbol, los adornos, la cubre de la base, la nieve……, pero
con todo esto falta un detalle muy importante – las luces. Indispensables como
el aire para respirar. La verdad que no me puedo imaginar un árbol de Navidad
sin luces. Sin ellas no hay MAGIA, no hay NAVIDAD.
Y para gustos –
colores. Hoy en día hay mucha variedad de diseños y colores; para interior y
para exterior; de diferentes estilos y con un consumo mínimo de energía. Desde
ya empezamos a ver luces por todos lados, en los árboles decorados, en las
fachadas de las casas, sobre los arbustos de algunos jardines e incluso
alrededor del tronco de algunos árboles.
Pero el papel de
las luces no es meramente decorativo, sino que también influye de una forma muy positiva en el ser
humano. Al verlas nos emocionamos, evocando recuerdos de nuestra infancia –
recuerdos llenos de ilusión, sentimientos, optimismo y mucha magia. Nos
volvemos más receptivos, más abiertos y más buenos, porque en el fondo, yo
creo, que cada uno guarda al niño/niña de su tiempo.
En estas fechas las
calles también presentan un atractivo especial; están de fiesta y te animan a
patearlas. Cada calle es única por su diseño luminoso; una más bonita que la
otra; no sabes por donde empezar y por donde terminar.
Pues, sin duda
alguna, las luces son una de las mejores decoraciones navideñas.

Simples piedras o
troncos – transformados por completo ¿verdad?
Fuente imágenes: Pnterest, Achica
KOKOA



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