Aaay - los
domingos como me animan y hacen que pase una agradable mañana.
Aquí, en la costa,
casi todos los amaneceres son espectaculares
con unos reflejos dorados del sol en el mar desprendiendo una brisita cálida y húmeda, que suavemente te
acaricia la cara. Salir tempranito significa disfrutar de un silencio casi
absoluto escuchando solo a los pajaritos y el agradable ruido de las olas
marinas golpeando las rocas. Hay tanto silencio que se pueden escuchar hasta en
todo el alto de la montaña a unos 2 km de la playa. Sensacional, pero mi
caminito no termina al bajar de la montaña, sino me queda un largo trecho por
el pasillo marítimo hasta llegar al mercadillo - unos 9 km. ¿Asusta? ¿No puede
ser? Andar es uno de mis deportes favoritos y lo hago al menos 2 veces por
semana. Esto me ayuda a estar en forma y al mismo tiempo me permite ver que nos
trae hoy el mercadillo….
Lo que me llamo la
atención en seguida – las dos sillas en dorado. Dos grandes joyas bien
restauradas. Me quede un buen rato mirándolas y pensando en el uso que les
podía dar. Serian un buen complemento para ponerlas al lado de un gran árbol de
Navidad como un soporte inusual para los regalos. Son perfectas, sin duda.
¿Que
os parecen?
Pero, como no me
puedo volver de manos vacías, fui mirando y mirando hasta que me encontré con
una lamparita de mesa muy peculiar. Tiene un diseño antiguo original con una
patina marrón imitando el oxido. No sabría decir si es antigua o no, aunque las
apariencias a veces engañan, pero me gustó mucho el diseño y el labrado de la base.
He visto un montón
de veces cosas de antaño en perfectas condiciones sin restauración alguna.
Simplemente no se usaron y al estar en su propio embalaje se conservaron muy
bien.
A mi hijo también le
gustó y .... allí esta puesta, en su habitación.
Con mucho gusto
KOKOA
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