miércoles, 17 de junio de 2015

MAS QUE UN MUEBLE -BAR...

Hoy, por fin, tengo el gusto de presentaros mí mueble – bar, vaya, mejor dicho el mueble – bar de mi marido, porque la idea fui de él.
Llevo semanas reciclando y restaurando muebles sin parar como una loquita corriendo contra  reloj, pero ya me hace falta un pequeño respiro y atender otras materias. Con tanto trabajo y cansancio acumulado las fui dejando de lado y una de ellas - mi blog.
Me encanta darle una segunda oportunidad a cualquier cosita que me encuentre por allí. Me da igual donde, lo más importante que sea de madera, que sea viejo y con poco o mucho arreglo lo conviertas en un mueble precioso y útil de nuevo.
Y precisamente es lo que hicimos con este antiguo mueble de TV – una increíble pieza para reconvertirla en un mueble – bar de los más completitos que se pueden encontrar.
 No falta de nada, solo dos vasos chulos para la bandeja y el resto todo servido, verdad.
Para restaurarlo use la mejor pintura de hoy en día – la pintura cien por cien ecológica de ANNIE SLOAN. Es un producto excelente, fácil de trabajar, limpiar, de secado rápido y con unos colores, a mi criterio, súper divertidos, porque me gustan todos…
Es una pintura que contiene tiza y gracias a esto se obtienen esos tonos empolvados que tanto nos gustan.  Y para proteger mejor la pintura y la madera  se recomienda darle un buen fregado de cera – que te deja el mueble con un brillo aterciopelado y de un suave tacto asombroso.
Y si encima quieres conseguir un look vintage no hay más que añadirle otro fregado de cera, pero de la Darck y vola – tu mueble más viejo que nunca, luciendo esa patina de todos los tiempos pasados.
Pero, por desgracia, estos productos son bastante caros – con lo cual es evidente que no todos podemos usarlos o por lo menos no muy a menudo.
En fin, pero no se descartan algunos caprichitos, verdad, aunque sea de vez en cuando…
Y bien, para aprovechar al máximo el espacio que nos ofrecía  el mueble le añadimos una estructura hecha por nosotros para colgar las copas y en un cajón armamos unos separadores para que cada vez que se habrá los vasos no choquen uno contra el otro.
Y para rebajar un poco este color rosado tan llamativo decidimos pegarle en las dos bases y en los cajones un poco de papel decorativo, combinándolos a la perfección.
Cansada después de una semana de trabajo, pero súper contenta con el resultado y siempre aprendiendo cosas nuevas, porque siempre se te cuela algún que otro error.
            ¿Qué os parece?
                       ¿Que tal un toque de rosado para tu hogar?
                           
                                           KOKOA

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