Uff... pero que ola bestial de calor... Se puede morir uno y
todo, verdad.
Pero yo, como de costumbre ya, salgo para no perder el ritmo
y la buena salud que me proporcionan las caminatas. Y desde luego para disfrutar
y encontrar mis joyas de tiempos pasados, que casi a nadie le interesan, considerándolas
cosas viejas, feas y con una sorprenderte posibilidad de acabar en la basura…
¡Que gran verdad! Pero yo sé que estos tesoros valen mucho y
me gustaría que cada post que publico os haga recapacitar y ver lo bonito que
es lo antiguo. Y lo mejor de todo que como objetos decorativos no tienen precio
– ponen personalidad y carácter, dulzura y romanticismo, alegría y color, lujo
y glamour…
Mirad que tesorillos traigo hoy, me encantan…
Este cuenco mediano, que chulo es – una pieza impresionante
hecha a mano de procedencia japonesa. Un dibujo lindo en relieve y de un gran
colorido rojizo. Este cuenco dispone de un gran abanico de usos; lo puedes utilizar
para lo que quieras: cuenco para dejar las joyas, las llaves, o como un mini
frutero para las cerezas, o para poner tarjetas de un negocio, inclusive guardando
gomas, chinchetas, clips, digamos cualquier material de oficina menudito, que
la mayoría de las veces termina perdiéndose entre cosas y cosas… o simplemente
para poner una pastilla de jabón y podríamos seguir y seguir, verdad.
La jardinería es una de las cosas que me apasionan, siendo
una buena vía de escape para escabullirte de este mundo. Y cada vez que visito
mi rastro no me puedo librar de no mirar maceteros, toda clase de cestos,
herramientas de jardinería… hay cosas y cosas, pero desde hace un tiempecillo
me deseaba encontrar maceteros algo divertidos, diferentes – vaya- digamos de un
diseño original o no muy común, como en forma de regadera o de un gran tazón de
café con su enorme asa, espectacular… Los vi hace tiempo en una página de decoración,
pero los precios no estaban, digamos muy acorde con mi bolsillo. Decidí esperar y buscarlos
en el mercadillo, donde las cosas aparecen como por arte de magia y donde las alegrías
son constantes.
Y mira por donde un tazón – florero para mí. Por fin me hice
con uno. Valió la pena esperar y ver lo increíble que es el cerebro humano,
como sabe enfocar y destacar las cosas de entre miles y miles que se le cruzan a diario para recordarte lo que tienes en busca y… captura rápida, sino te quedas sin
ello.
Feliz y increíblemente satisfecha
KOKOA
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